Los retos que le esperan al nuevo fiscal general
 

Así arranca el partidor para ser fiscal. Juristas de primer nivel están en la terna.

Treinta y siete días después de que el presidente Juan Manuel Santos anunció que mediante una convocatoria pública se definiría la terna de la que saldrá el nuevo fiscal general, quedaron en el partidor los nombres de los abogados Mónica Cifuentes Osorio, Néstor Humberto Martínez Neira y Yesid Reyes Alvarado.

Dos de ellos, Reyes y Martínez, llegan con un mayor reconocimiento público por sus largas trayectorias profesionales. Cifuentes Osorio, entre tanto, ha estado detrás de los reflectores en asuntos claves de paz. Tiene un perfil más técnico y ya estuvo en Fiscalía, como jefe del CTI, en la época más dura de la lucha contra los carteles del narcotráfico.

Este lunes, el Consejo de Gobierno de la Corte Suprema de Justicia deberá definir el procedimiento para la elección, que en teoría pasaría por una audiencia pública (no obligatoria) en la que los tres candidatos expondrán su plan como eventuales fiscales generales y responderán preguntas puntuales de los magistrados.

La Corte, que tiene a sus 23 magistrados, debe elegir por mayoría calificada (dos terceras partes del total). Son al menos 16 votos en una Corte que, en los últimos ocho años, ha estado signada por agudas divisiones internas.

Si bien hubo críticas porque el concurso abierto terminó con una terna de candidatos que para muchos estaban cantados (todos, funcionarios o exfuncionarios del actual gobierno), lo cierto es que cada uno de los tres tiene una hoja de vida con suficientes pergaminos para ser la cabeza de la Fiscalía General. "No es una terna de uno", resaltó el presidente Santos esta semana.

El ministro Reyes tiene a su favor su formación y conocimiento de lo penal. Varios analistas, sin embargo, advierten que en la Corte Suprema están algunos de los más fuertes críticos de la reforma de equilibrio de poderes, que él impulsó y que por primera vez les puso controles a los altos magistrados y al Fiscal General y que ha sido fuertemente resistida desde el Palacio de Justicia.

Martínez, el que más tiempo llevaba en el sonajero, tiene a su favor su amplia trayectoria en el sector público de la justicia. Una de los aspectos visibles de su perfil es la cercanía que ha tenido con diferentes sectores del poder a lo largo de su vida profesional. Aunque algunos consideran que el hecho de no ser penalista podría restarle puntos, otros señalan que tiene una amplia experiencia en esa materia por su trayectoria en diferentes cargos públicos.

A la abogada Cifuentes se le reconocen su conocimiento de lo penal y su papel en la construcción del modelo jurídico que sustenta el proceso de paz, pero podría terminar siendo afectada por la inconformidad que hay entre los magistrados por lo que consideran una exclusión injustificada de las altas cortes en el nuevo modelo de justicia para la paz.

1. Paz y posconflicto

El papel de la Fiscalía en el éxito del proceso de paz será clave. Debe entregarle a la nueva Jurisdicción transicional las investigaciones que permitirán determinar cuáles guerrilleros serán amnistiados por delitos políticos y cuáles tendrán que ser juzgados por el Tribunal Especial para la Paz, que también adelantará procesos contra militares y civiles 'determinantes' en la guerra. Así mismo, ese organismo es clave para que la criminalidad en el posconflicto (especialmente el desafío de las bandas y de los grupos que surjan posdesmovilización) tenga una adecuada respuesta del Estado.

Analistas consultados dicen que el conocimiento que Mónica Cifuentes tiene del proceso de paz, ya que hasta el jueves fue su gerente jurídica, le daría la ventaja a la hora de articular las investigaciones con la justicia transicional. En todo caso, coinciden en que tanto Cifuentes como Reyes y Martínez, al venir del actual gobierno, se la jugarán por una Fiscalía que saque adelante el componente judicial del proceso de paz.

2. Desactivar polarización

El fiscal Eduardo Montealegre terminó su periodo con señalamientos de una supuesta persecución política en contra del uribismo. Por eso, los analistas insisten en que el próximo fiscal tiene como prioridad desactivar la polarización que han generado algunas decisiones de la justicia. Esto, sin dejar de lado el avance en los casos en los que hay indicios fuertes de conductas penales. Gloria María Borrero, directora de Excelencia en la Justicia, señala en ese sentido que, a diferencia de la administración Montealegre, el nuevo fiscal debería estar más dispuesto a rendir cuentas de sus actuaciones, lo que sería señal de transparencia.

Cifuentes es vista por los expertos como una mujer técnica, alejada de las luchas políticas.

A Reyes, cuya hoja de vida antes del Ministerio de Justicia lo describe como un abogado y académico, tampoco se le conoce una cercanía a los partidos. Y de Néstor Humberto Martínez se recuerda que su nombre genera confianza tanto en el Gobierno como en el principal partido de oposición, el uribismo.

3. Lucha contra el crimen

Lograr que los ciudadanos encuentren una respuesta rápida y efectiva de la justicia en el día a día, sobre todo en delitos que afectan la seguridad ciudadana, es uno de los principales retos de la Fiscalía. Con cerca de 1,6 millones de procesos represados en investigación y solo 50.000 condenas logradas al año, quien llegue al búnker tendrá que liderar estrategias y reformas para hacer más ágil la justicia. Según César Rodríguez, director de Dejusticia, ante ese reto Reyes tendría para aportar, pues como ministro implementó políticas para "darle agilidad al sistema penal, buscando un uso más inteligente de las sanciones penales (...). También buscó darles celeridad a las pequeñas causas, y un nuevo enfoque a la política contra las drogas". Cifuentes estuvo en el CTI y conoce, desde adentro, las fortalezas y debilidades de la Fiscalía. Y Martínez, que es de línea dura frente al delito, representa la opinión de muchos colombianos que consideran que la justicia es muy laxa frente a los que violan la ley.

4. Gerenciar la Fiscalía

La Fiscalía tiene más de 25.000 funcionarios y un presupuesto que el año pasado superó los 2,5 billones de pesos. Por eso, dicen los analistas, el Fiscal debe tener la capacidad de gerenciar una de las instituciones con mayor poder en el país, alejándose de prácticas como las que le valieron a Montealegre críticas por la entrega de millonarios contratos. Según el exfiscal Alfonso Valdivieso, más que a un técnico o penalista, a la Fiscalía debe llegar "quien tenga la capacidad de hacer una gran gestión". "El Fiscal no tiene que hacer investigaciones, para eso están los delegados", dice. Por eso sostiene que aunque Néstor Humberto Martínez no es penalista, su trayectoria en diferentes cargos públicos lo muestra como un "profesional sobresaliente".

Gloria María Borrero coincide y afirma que a la Fiscalía debe llegar "un estratega", pues "el experto penalista debe ser el Vicefiscal. Su jefe debe gerenciar la Fiscalía".

Perfiles

Mónica Cifuentes Osorio

La cuota femenina de la terna es una cara nueva para muchos colombianos. Pero dentro de la Fiscalía su nombre tiene gran recordación y entre los telones del proceso de paz aparece como una de sus protagonistas. En la Alta Consejería para la Paz –a la que renunció esta semana– fue una de las artífices de la estrategia jurídica detrás del proceso de La Habana. Además, tenía a su cargo la vigilancia de la ejecución de las normas carcelarias de la Ley de Justicia y Paz, ley de la que fue corredactora. Como penalista, fue defensora y representante de víctimas y participó en el diseño y formulación de políticas públicas en materia de política criminal, políticas de seguridad, defensa y justicia transicional. Penalista de la Universidad Santo Tomás, participó en el diseño de la política anticorrupción de 1999, que hizo énfasis en la necesidad de controlar más la inversión de los recursos de regalías. En la Fiscalía, a donde llegó al cargo de técnica judicial para luego alcanzar el de directora regional del CTI, lideró procesos de investigación de la época más dura de los carteles del narcotráfico.

Yesid Reyes Alvarado

Es uno de los más destacados jefes de cartera del gabinete del presidente Santos. Llegó al Ministerio de Justicia luego de una larga trayectoria en los estrados, la academia y como conjuez en las altas cortes. En el Ministerio ha liderado temas claves como el rediseño de la lucha contra el narcotráfico, buscando que se golpeen los eslabones más poderosos del negocio y no los más débiles de la cadena: campesinos, mulas y consumidores. También ha defendido la implementación de garantías procesales para la población carcelaria y fue, el año pasado, uno de los gestores de la reforma de equilibrio de poderes, que elimina la Judicatura y la Comisión de Acusación y abolió prácticas como la 'puerta giratoria' en las altas cortes. Abogado de la Universidad Externado de Colombia, especialista en Derecho Penal y Criminología, es autor de nueve libros jurídicos y ha publicado unos 30 artículos académicos en revistas especializadas. Hijo del inmolado presidente de la Corte Suprema Alfonso Reyes Echandía, fue, hasta que llegó al Ministerio, uno de los defensores más reconocidos del país.

Néstor Humberto Martínez

Se le reconoce su capacidad gerencial en los sectores público y privado. Es abogado de la Javeriana con especialización en Derecho Comercial y de Familia.

En materia penal, ha estado en una línea dura. Como ministro siempre se opuso en el Congreso a las leyes de rebaja de penas. Desde la cartera de Justicia fue autor del decreto 1410 de 1995, expedido para combatir los delitos que afectan la seguridad ciudadana. Se recuerda su radical posición en 1994 contra el intento de convertir el enriquecimiento ilícito en delito subsidiario, en lo que se denominó el 'narcomico'. Fue caracterizado defensor de la justicia sin rostro. Ha estado comprometido en combatir el crimen organizado desde la perspectiva de la lucha contra la economía ilícita mediante la confiscación de bienes y la extinción del dominio. Impulsó la tipificación del delito de lavado de activos en la Ley 190 de 1995 e impuso la obligación de reporte de operaciones sospechosas en el sistema bancario. Su último cargo público fue el de ministro de la Presidencia.

JUSTICIA

Fuente: http://www.eltiempo.com/politica/justicia/terna-para-fiscal-2016-retos-del-cargo/16571447