Elección del Fiscal General de la Nación

Editorial

La institución prevalece

La reforma constitucional que permitió la reelección presidencial trajo claras consecuencias en los términos de pesos y contrapesos que había consagrado la Constitución de 1991.

Cuando se emanó la Carta Política, la fi gura de Fiscal General de la Nación estaba consagrada para que su elección se hiciera mediante la postulación de tres candidatos por parte del Presidente de la República y posteriormente, la Corte Suprema de Justicia elegía de esa terna; hoy la fi gura se mantiene, y, aunque la nominación siempre la hacía el Presidente de turno, el periodo del Fiscal estaba diseñado para que fuera de 4 años, de los cuales la mayoría se ejercía durante el mandato del siguiente Jefe de Estado que fuera electo para gobernar el país.

Es así como en el caso del Expresidente Pastrana el Fiscal General fue en su mayoría Alfonso Gómez Méndez de clara tendencia liberal, quien fue electo en 1997 por terna enviada por el entonces Presidente Ernesto Samper. Posteriormente, Pastrana nominó y fue nombrado Luis Camilo Osorio como Fiscal; sin embargo la naturaleza de la elección cambió a raíz del Acto Legislativo 02 de 2004, permitiendo que el actual Jefe de Estado postulara a un candidato quien cumplió su periodo durante el segundo mandato del propio Presidente Uribe, el hoy Fiscal Mario Iguarán.


Actualmente a raíz del Referendo Constitucional, la situación que se vive es bastante parecida a la vivida hace cuatro años. La reforma constitucional que en su momento era la de un simple "articulito" trajo claras consecuencias por no haber realizado una enmienda teniendo en cuenta la naturaleza de los balances que consagró la Carta. En ese entonces el debate de la reelección y hoy con el Referendo Constitucional, se centra en torno a una fi gura política y no a la de una modifi cación integral de la Carta preservando y protegiendo todos los sistemas de pesos y contrapesos que buscaba el constituyente primario en su momento.

El presente Editorial busca mostrar el panorama para la próxima elección de Fiscal General de la Nación, institución esencial en una democracia, cuyo nombramiento debe ante todo buscar la independencia. Los retos que trae la democracia colombiana, implica el esclarecimiento de los casos de los falsos positivos, las interceptaciones ilegales del DAS, la parapolítica entre otros grandes retos.

El espíritu de la Constitución del 91 consagró una institución ubicada dentro de la rama judicial, donde existiera independencia y donde su nombramiento refl ejara el sistema de balanzas de la Carta. Hoy el debate no debe ser si la Fiscalía debe ser una entidad de la Rama Ejecutiva, por cuestiones de política criminal, sino que el debate se debe centrar en los fines de la Carta Política, donde se buscaba que la elección de dicho funcionario representara el nombramiento de una persona independiente e idónea para liderar las investigaciones vitales para la Nación.

Esperemos que la terna que presente el Presidente de la República garantice esa independencia y ante todo busque la elección de una persona capaz de afrontar los difíciles retos que tiene el país en esta materia. Las disputas que se han presentado entre la Rama Judicial y el Gobierno, no pueden ser un factor que impida la elección de un Fiscal General de la Nación que vele por la protección de la democracia y de un sistema sometido a las leyes y a la Constitución.

Foro Javeriano / II trimestre 2009